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2013
Francisco
Exhortación apostólica · 24 de noviembre de 2013

Evangelii Gaudium

«La alegría del Evangelio» — el programa de un pontificado, y de toda vida cristiana

Autor: Francisco Tipo: Exhortación apostólica Fecha: 24 de noviembre de 2013 Pilares: Opción por los pobres · Persona humana

El primer gran texto propio de Francisco, escrito tras el Sínodo sobre la nueva evangelización. No es un manual de pastoral: es una invitación directa, casi personal, a cada cristiano para que se deje «salvar» por Cristo y, desde esa alegría, salga al encuentro del mundo —empezando por los pobres— en lugar de quedarse encerrado en una fe segura, cómoda y autorreferencial.

I

¿De qué trata esta carta?

Francisco abre el documento con una frase que es, a la vez, diagnóstico y promesa: «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús». El problema de tantos cristianos hoy no es la falta de doctrina, sino la falta de ese encuentro vivo: por eso hay tanta fe triste, tanta práctica sin entusiasmo, tanta «cuaresma sin Pascua». La exhortación quiere despertar esa alegría perdida y, desde ella, lanzar a la Iglesia entera a una «nueva etapa evangelizadora».

El corazón del documento es la imagen de una Iglesia «en salida»: una comunidad que no espera que el mundo venga a golpear su puerta, sino que sale a las calles, a las periferias geográficas y existenciales, dispuesta a «primerear» (tomar la iniciativa), involucrarse, acompañar, fructificar y festejar. Una Iglesia que prefiere «una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro».

Pero Evangelii Gaudium no se queda en lo espiritual: dedica páginas enteras a lo que llama «algunos desafíos del mundo actual», con frases que se hicieron célebres precisamente por su dureza evangélica: «No a una economía de la exclusión», «No a la nueva idolatría del dinero», «No a un dinero que gobierna en lugar de servir», «No a la inequidad que genera violencia». El mensaje es claro: el anuncio del Evangelio tiene, inevitablemente, una dimensión social. No se puede proclamar a Cristo y, al mismo tiempo, ser indiferente ante un sistema que descarta personas como si fueran basura.

«La inequidad es la raíz de los males sociales. […] Mientras no se resuelvan radicalmente las causas estructurales de la pobreza humana […] no se resolverán los problemas del mundo ni, en definitiva, ningún problema.» Cf. Evangelii Gaudium, n. 202
II

Desafíos para el pueblo cristiano

No es un texto para admirar desde lejos. Es un texto que pregunta, sin pedir permiso, qué clase de cristiano eres tú: uno «en salida» o uno «autorreferencial».

La fe sin alegría

¿Tu cara, tus palabras, tu manera de vivir el domingo transmiten la alegría del Evangelio, o parecen más bien un trámite cumplido con resignación?

Iglesia «en salida» vs. Iglesia de sacristía

¿Sales tú —en tu parroquia, tu familia, tu trabajo— al encuentro del que sufre, o esperas cómodamente que venga a buscarte a tu zona conocida?

No a una economía de la exclusión

¿Tus decisiones de consumo, ahorro o inversión alimentan, aunque sea sin saberlo, sistemas que excluyen y descartan personas?

No a la nueva idolatría del dinero

Pregúntate con honestidad: ¿qué adoras realmente con tu tiempo, tu energía y tu dinero? ¿Es Dios, o es otra cosa que has puesto en su lugar?

El clamor de los pobres no es «política»

¿Reduces la opción por los pobres a una postura ideológica de izquierda o derecha, en vez de reconocerla como el centro mismo del Evangelio?

Evangelizadores de boca, no de vida

¿Hablas de Cristo solo cuando te conviene, o tu vida entera —tu manera de tratar, de perdonar, de compartir— ya predica sin necesidad de palabras?

III

Fundamento bíblico

Cada palabra de Francisco en este documento bebe directamente del Evangelio. Abre estos pasajes y deja que te alcancen.

«El Espíritu del Señor está sobre mí […] para dar buenas nuevas a los pobres.» El primer discurso público de Jesús ya define su misión: anunciar buenas noticias a los que menos tienen.

Lucas 4:18-19

La oveja perdida: el pastor deja a las noventa y nueve para ir a buscar a la una. Así es la lógica de Dios: nunca resigna a nadie, nunca se conforma con los de adentro.

Lucas 15:1-7

«Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.» La evangelización no busca sumar adeptos: busca una vida más plena, también para el cuerpo y la sociedad.

Juan 10:10

El juicio de las naciones: «Cuando lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.» El criterio final de la vida cristiana no es la doctrina que recitas, sino el rostro al que serviste.

Mateo 25:31-46

La primera comunidad cristiana «tenía todas las cosas en común»: ninguno padecía necesidad. La fraternidad económica no fue un añadido posterior: nació con la Iglesia misma.

Hechos 2:42-47

«La fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.» Una fe que no se traduce en cuidado concreto del otro no es todavía fe cristiana: es solo una idea sobre Dios.

Santiago 2:14-17

«El que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?» Una pregunta incómoda que ninguna excusa económica puede esquivar del todo.

1 Juan 3:17-18
Un alto en el camino
IV

Preguntas para el examen del corazón

Francisco no escribió esto para que lo admires: lo escribió para que salgas de la modorra espiritual. Detente aquí más tiempo del que crees necesario.

  1. ¿Tu rostro cristiano transmite hoy la alegría del Evangelio, o más bien parece un funeral que se prolonga sin esperanza de resurrección?
  2. ¿Sales realmente al encuentro de quien sufre, o esperas, cómodo, que el necesitado toque primero a tu puerta para no incomodarte tú?
  3. ¿Cuánto de tu tiempo, tu dinero y tu atención sirve hoy a un ídolo silencioso —el éxito, la imagen, el consumo— en vez de servir a Dios y al hermano?
  4. ¿Alguna vez miraste hacia otro lado ante una injusticia económica clara, diciéndote «no es asunto mío», «la política no me interesa», «yo solo hago lo mío»?
  5. ¿Le hablas de Cristo a alguien con tu boca, o usas la frase «mi fe es íntima» como excusa cómoda para no comprometer nunca tu palabra?
  6. ¿Cuándo fue la última vez que «perdiste el tiempo» con una persona pobre, no para ayudarla desde arriba con un cheque, sino para sentarte a su lado como amigo?
  7. Tu comunidad —parroquia, grupo, movimiento— ¿está realmente «en salida», o se ha convertido en un club cerrado, cómodo, para los que ya estaban adentro?
V

Para profundizar

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El texto íntegro y oficial de Evangelii Gaudium, en español, publicado por la Santa Sede.

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«No se puede vivir tibiamente, como anestesiados. […] El que se arriesga, no se equivoca cuando vuelve a su pueblo con las manos vacías: vuelve con el rostro de alguien a quien amó.»

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